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Ensayo sobre bibliografía radiante.

 

 

Biblioteca sin muros.

 

Cuando se proclamó que la biblioteca abarcaba todos los libros, la primera reacción fue de extravagante felicidad, el sueño de una biblioteca que reúna todos los saberes acumulados, todos los libros jamás escritos, atravesó la historia de la civilización occidental.

 

Se fundaron grandes librerías ya fuesen reales, eclesiásticas o privadas, se buscaron los libros raros, los textos desaparecidos y las ediciones perdidas y gobernó al gesto arquitectónico dedicado a construir edificios capaces de acoger la memoria del mundo.

 

En 1785 Étienne-Louis Boulleé propuso un plan para la reconstrucción de la biblioteca del rey, el modelo que utilizó para su representación es la escuela de Atenas de Rafael.

 

Reunir todo el patrimonio escrito de la humanidad en un solo lugar, se revela como una tarea imposible, al multiplicar títulos y ediciones  la imprenta ha destruido toda esperanza de exhaustividad aún para aquellos que piensan que la biblioteca debe ser enciclopédica   se impone la selección ya que gracias a ella nos dispensa de buscar una infinidad de libros raros y curiosos; en segundo lugar, porque dan lugar a otros y alivian a una biblioteca y además porque reúnen cómodamente y en un solo volumen todo lo que de otro modo buscaríamos con mucho esfuerzo en varios lugares .

Gracias a la difusión de los catálogos, el mundo hermético de las bibliotecas  puede convertirse en  un universo infinito de libros situables, inventariados, frecuentados, consultados y eventualmente prestados.

Vemos entonces que las diferentes acepciones atribuidas al término “biblioteca” manifiestan agudamente una de las tensiones mayores que ha habilitado y desgarrado a los hombres de letras de la primera modernidad.

Una biblioteca universal, no podía sino ser inmaterial, reducida a las dimensiones de un catálogo, una nomenclatura, o un inventario.

 

Del códice a la pantalla: las trayectorias de lo escrito.

 

El libro ya no ejerce más el poder que ha sido suyo frente a los nuevos medios de información y comunicación que disponemos, disociados de los soportes en los que tenemos la costumbre de encontrarlos (el libro, el diario, el periódico), los textos estarían de ahora en adelante consagrados a una existencia electrónica: compuestos en el ordenador o numerizados, escoltados por procedimientos telemáticos, llegan a un lector que los aprehende en una pantalla.

Para situar en la larga historia del libro y la lectura y de las relaciones con lo escrito la revolución que nos hace pasar del libro tal y como lo conocemos con sus cuadernos, sus hojas, sus páginas al texto electrónico y a la lectura sobre la pantalla hay que distinguir tres tipos de mutación ...la primera revolución es técnica: ella  transformó a mediados del siglo XV los modos de reproducción del texto y de los libros , con los caracteres móviles  y la prensa para imprimir la copia manuscrita dejó de ser el único recurso disponible para asegurar la multiplicación y la circulación de textos , queda claro que en sus estructuras esenciales el libro no se modificó con el invento de  Gutenberg ya que por lo menos hasta cerca de 1,500 el libro i preso sigue dependiendo en gran medida del manuscrito: imita de el su compaginación su escritura y su apariencia y sobre todo se considera algo que debe terminarse a mano: la mano del iluminador que pinta iniciales adornadas o historiadas y miniaturas, la mano del corrector que añade signos de puntuación, rúbricas y títulos, la mano del lector que inscribe sobre la página notas e indicaciones marginales.

Por otra parte el libro no es un objeto compuesto de hojas dobladas y reunidas en cuadernos que se amarran unas con otras , en oriente, los caracteres móviles fueron utilizados e inventados antes que Gutenberg , en el siglo XI son utilizados caracteres de tierra cocida en China, y en el siglo XIII se imprimieron textos con caracteres metálicos en Corea, después de Gutenberg el recurso de los caracteres móviles en oriente permaneció limitado, descontinuado, confiscado por el emperador o por los monasterios; La xilografía, es decir, el grabado de planchas de madera de textos impresos enseguida mediante frotamiento lleva a la muy amplia circulación de lo escrito

Impreso, con  empresas de edición comerciales independientes de los poderes, una densa red de librerías y gabinetes de lectura y géneros populares ampliamente difundidos.

Así pues el libro impreso ha sido el heredero directo de los manuscritos por la organización en cuadernos, por la jerarquía de los formatos, por las ayudas a la lectura concordancias, índice, cuadros, etc.

Con la pantalla como sustituto del códice, la revolución es mucho más radical ya que son los modos de organización, estructuración y consulta de lo escrito los que se hallan modificados.

 

Con las escuelas urbanas todo cambia: el lugar de la producción del libro, que pasa del scriptorium a la tienda del librero estacionario; las formas del libro con la multiplicación de abreviaturas, señales, glosas y comentarios y el método mismo de lectura. La revolución del texto electrónico es y será también una revolución de la lectura. Leer sobre una pantalla no es leer sobre un códice, la representación electrónica de los textos sustituye la materialidad del libro con la inmaterialidad de textos sin lugar propio; opone a las relaciones de contigüidad establecidas en el objeto impreso, la libre composición de fragmentos manipulables indefinidamente; a la aprehensión inmediata de la totalidad de la obra. Estas mutaciones ordenan inevitable e imperativamente una nueva manera de leer, nuevas relaciones con lo escrito y nuevas técnicas intelectuales.

En el mundo de los textos electrónicos están consideradas dos limitaciones importantes:

La primera la que reduce estrechamente posibles intervenciones del lector en el libro impreso; con el texto electrónico ya no pasa lo mismo, el lector no solo puede someter los textos a múltiples operaciones, sino más aún puede convertirse en coautor.

Por otra parte el texto electrónico permite remontar una contradicción que opone de un lado el sueño de la biblioteca universal que reúne todos los libros jamás publicados.

El universo de los textos electrónicos significará necesariamente un alejamiento de las representaciones mentales y las operaciones intelectuales que están específicamente ligadas a las formas que ha tenido el libro desde hace 17 ó 18 siglos, él códice lo hizo y suplantó al rollo y la imprenta sustituyó al manuscrito como forma masiva de reproducción y difusión de los textos.

 

Así que ha llegado el momento de comprender mejor los cambios de ésta mutación y considerando que los textos no son necesariamente libros, (ni siquiera periódicos o revistas) redefinir todas las nociones jurídicas y biblioteconómicas que han sido pensadas y construidas en relación con otra modalidad de la producción , la conservación y la comunicación de lo escrito.

La biblioteca del futuro debe ser también el lugar en que se pueda mantener el conocimiento y la comprensión de la cultura escrita en las formas que han sido y son todavía mayoritariamente las suyas, porque la representación electrónica de los documentos no debe ser de ninguna manera la relegación, olvido o peor, la destrucción de los objetos que los han portado.

 

Dentro de veinte minutos o ¿Cómo nos trasladamos más allá del libro?.

 

El libro ya no se halla en el centro de nuestra cultura como el primer medio para grabar y distribuir la información y el entretenimiento, la mayoría de los estudiantes actuales consideran al libro ante todo como un objeto, para ellos no ofrece placeres sensuales el volumen ideal, bien diseñado, bien impreso y bien encuadernado.

Desde el invento de la xerografía, los profesores por necesidad, se han fabricado sus propias antologías de material de lectura a menudo llevados por el hecho de que los textos que siempre han utilizado ya no se editan, se ha perdido la experiencia del libro tal y como la recordamos y a veces idealizamos.

También hemos ido más allá del libro, ya que si por libro entendemos un objeto compuesto por páginas impresas de texto alfanumérico entre cubiertas duras o blandas, entonces muchas obras hasta hace poco solo en forma de códice han sido hechas más allá de esa forma.

La fuerza del texto electrónico, hace que éstos cambios sean en última instancia una forma de ahorrar tiempo, energía y otros recursos, papel sobre todo; cada forma de encarnar los textos tiene su lado débil y fuerte, uno de los principales problemas del ordenador es la tosca resolución de las pantallas, que no proporciona la resolución o placer estético de los documentos impresos; el recurso digital gana velocidad, facilidad de uso y adaptabilidad, esto sin duda desplazará a la materia escrita en algunos casos, incluso a los libros.

 

Los libros impresos también son tecnología.

 

La tecnología de la información constituye una fuerza cultural crucial; antes del ordenador, nuestra cultura intelectual existía en algún lugar no tecnológico,,,,, la tecnología digital si es nueva pero la tecnología en general sobre todo la de la información, ha penetrado en todas las culturas conocidas desde los principios de la historia del hombre.

Si queremos saber qué pasará después del libro, no debemos tratar todas las tecnologías previas de la información, es decir lenguaje, retórica, escritura e imprenta, como si fueran no tecnológicas, debemos recordar que ese movimiento no implicará un cambio desde algo natural y humano a algo artificial, de la naturaleza a la tecnología de la información que combina inmutabilidad y flexibilidad, orden y accesibilidad; la palabra digital es virtual no física.

Los textos anteriores exigían marcas físicas en superficies físicas, la imagen , signo, letra o número se grababa en una piedra o arcilla o se escribía sobre alguna superficie con algún tipo de pigmento , éstas marcas producían un registro físico, visible y proporcionaban una memoria cultural que producía determinados efectos sobre la cultura del hombre.

El registro escrito marca una congelación de algo que de otro modo sería evanescente y la imprenta añade dos grandes cualidades al texto físico: la multiplicidad y la estabilidad, con las tecnologías digitales, escribir adopta la forma de una serie de códigos. La textualidad es por tanto virtual, fluida, adaptable, abierta, capaz de ser procesada e infinitamente duplicad, trasladada rápidamente, capaz en definitiva de manipularse en la red, de unirse a otros textos.

Conectar ordenadores juntos en forma de redes digitales permite trasladar dicho texto de un almacenamiento y lugar de lectura a otro, la principal virtud de éstas tecnologías reside en desarrollar habilidades o en proporcionar información vedad a l libro impreso.

 

Conectar textos.

El hipertexto ofrece otra forma de ir más allá del libro tal y como lo conocemos en forma impresa.

El término se refiere a una forma de textualidad  digital en la que los vínculos electrónicos unen lexias o fragmentos de textos que pueden adoptar la forma de palabras, imágenes, sonido, video, etc. El vínculo electrónico produce una lectura multilineal o multisecuencial, no nolineal, hipertextualizar un trabajo creado originalmente para la imprenta lo reconfigura necesariamente subrayando las relaciones entre subsecciones del texto tanto a los otros fragmentos del mismo texto como a materiales en principio fuera de sus límites, abrir el texto introduce necesariamente otras voces, otros puntos de vista, los vínculos electrónicos conducen casi inevitablemente a la mezcla de modos y géneros, un factor tal vez más importante en los hipertextos educativos y de ficción, hipertextualizar un texto no produce un libro electrónico, sino una biblioteca electrónica en miniatura.

 

La WWW o la red, es un sencillo sistema de hipertexto presente en  Internet la red internacional compuesta de ordenadores interconectados y se basa en un lenguaje de marcación que permite que distintos ordenadores se comuniquen entre si.

El html consta de unas pocas ordenes básicas de formateado y de un medio para crear conexiones entre documentos de distintas  máquinas, los vínculos resultantes producen un hipertexto maravillosamente libre e incluso anárquico distribuido a través del globo.

La red educa a la gente sobre el hipertexto y abre su interés por buscar mejores versiones en Internet, ya que en la red se puede acceder a foros de discusión sobre casi todos los temas, en un periodo sorprendentemente corto, la red ha acelerado el desarrollo de nuevas formas de intercambio intelectual y cultural

La realidad virtual que depende del texto no verbal, representa un movimiento mu87cho más radical fuera de la palabra escrita y por tanto un reto mucho mayor para la cultura del libro que otras formas de información digital que hemos examinado.

El ciberespacio es una realidad globalmente interconectada apoyada por el ordenador, en esta realidad, los objetos vistos u oídos no son físicos sino que están en carácter, forma y acción compuestos de datos o pura información.

 

Cuestiones materiales: el pasado y la futurología del libro.

 

Con apenas el inicio del cambio digital, la era de la llegada del libro parece haber dado paso al breve periodo de su desaparición, el libro encuadernado durará mucho probablemente, la cubierta, la página, el lomo roto, la forma en serie, el texto inmutable, el peso revelador, los distintos formatos, el tamaño manejable, etc. Ofrecen su profundamente enraizada y resistente combinación de progreso social y tecnológico y siguen proporcionando una materia significante sin igual.

Cualquier opinión de que las viejas tecnologías pueden enseñarnos algo sobre las nuevas ha sido rechazada por dos tropos futurológicos , el primero es la noción de sustitución, la idea de que cada nueva tecnología acaba o elimina a sus antecesores. El segundo es la exigencia de liberación, el argumento o suposición de que buscar nuevas tecnologías de la información es al mismo tiempo una legítima búsqueda de libertad., pero tanto la sustitución como la liberación presuponen que la información se mantiene independiente de la tecnología que la transporta.

 

La sustitución del libro.

 

El libro constituye desde luego una importante pieza central, es fácilmente usado como fuerza de reaccionen la revolución de la información, en dichas predicciones de una revolución textual, las voces de los teóricos críticos y los post modernistas se unen a los tecnólogos que proclaman la sustitución .

Desgajar el presente del pasado es renunciar al legado de muchas y variadas estrategias que nuestros antecesores reales opuestos a los idealizados ingeniaron para tratar los problemas del signo, de la narrativa, de la linealidad del retraso y la diferencia o de la autoridad.

Se concluye por lo tanto que el debate sobre el libro está atrapado entre dos voces, una que proclama tiempos de bonanza y otra tiempos de desastres, una que dice que el futuro es la salvación y otra que apunta el edén pedido, éstas dos posiciones separan muy fácilmente el pasado del futuro, lo simple de lo complejo, la tecnología de la sociedad y la información de la tecnología. Debemos considerar la tecnología no como algo aislado, sino dentro de su contexto histórico  y socio material, con esto se evita dicotomías, en lugar de ello descubrimos que lo tecnológico, lo cultural, el recurso y la limitación están íntimamente conectados , y si consideramos al libro desde éste punto de vista descubriríamos que a pesar de su aparente simplicidad, tiene muchas cosas que decirnos y todavía durante algún tiempo será una herramienta útil y práctica y un precedente de gran utilidad para los diseñadores y usuarios de tecnologías alternativas.*

 

 

NOTA. Con respecto a los capítulos propuestos para éste ensayo, tomé los subtítulos que para mi son más representativos del tema, sin que eso quiera decir que no los haya leído todos.

Gracias.